Desde hace cerca de dos
semanas centenares de presos en la cárcel de alta seguridad de Pelican Bay
(California) se encuentran en huelga de hambre en protesta contra el régimen de
aislamiento y las condiciones de reclusión
Estados Unidos, entendido como país y sociedad, gusta de auto-representarse
como la tierra de
la libertad, donde todo individuo puede mediante su esfuerzo alcanzar sus
metas y cumplir sus sueños[1].
Se trata sin duda de una idea atractiva, que sirve tanto para alimentar la leyenda de los
primeros pioneros y el mito de la nueva frontera, obviando el exterminio de los
pueblos nativos, como para sustentar el mantra del mercado como espacio ultimo
de desarrollo humano, donde si no compras no existes. Se trata sin duda de un
discurso interesado y absolutamente necesario para mantener cierta apariencia
de cohesión social a pesar de las
profundas inequidades económicas que
caracterizan la tierra de los hombres
libres.
Sin embargo tal insistencia en los valores y virtudes de la libertad
individual se ven de algún modo puestos en evidencia si uno toma en cuenta que
el Estado Estadounidense priva a un
numero ingente de ciudadanos y ciudadanas de esa misma libertad que pregona y
recita.