Wednesday, July 20, 2011

Huelga de hambre en Pelican Bay. Violencia institucional vs. voluntad de resistencia




Desde hace cerca de dos semanas centenares de presos en la cárcel de alta seguridad de Pelican Bay (California) se encuentran en huelga de hambre en protesta contra el régimen de aislamiento y las condiciones de reclusión 



Estados Unidos, entendido como país y sociedad, gusta de auto-representarse como la tierra de la libertad, donde todo individuo puede mediante su esfuerzo alcanzar sus metas y cumplir sus sueños[1]. Se trata sin duda de una idea atractiva, que sirve  tanto para alimentar la leyenda de los primeros pioneros y el mito de la nueva frontera, obviando el exterminio de los pueblos nativos, como para sustentar el mantra del mercado como espacio ultimo de desarrollo humano, donde si no compras no existes. Se trata sin duda de un discurso interesado y absolutamente necesario para mantener cierta apariencia de cohesión social  a pesar de las profundas inequidades  económicas que caracterizan la tierra de los hombres libres.
Sin embargo tal insistencia en los valores y virtudes de la libertad individual se ven de algún modo puestos en evidencia si uno toma en cuenta que el  Estado Estadounidense priva a un numero ingente de ciudadanos y ciudadanas de esa misma libertad que pregona y recita. 
La tasa de encarcelamiento en Estados Unidos es una de las más altas de los países llamados industrializados[2]; sucesivas reformas legales muy especialmente modificaciones  enmarcadas en la   llamada guerra contra las drogas[3] y la consolidación de espacios de exclusión social ligada a la degradación de los centros urbanos han contribuido a una criminalización sistemática de determinados grupos poblacionales cuyo único denominador común es la situación de pobreza y exclusión[4]. La multiplicación de la población carcelaria a partir de mediados de los setenta enfrenta  el  sistema penitenciario estadounidense con un conjunto de problemas como el hacinamiento, consolidación de mafias carcelarias, corrupción de funcionarios…[5] que lejos de contribuir a un replanteamiento de los esquemas represivos o leyes excesivamente rígidas[6] empuja a las autoridades al enésimo salto represivo  construcción de más y mayores cárceles durante los ochenta  y, a principios de los noventa, el inicio de la explotación privada de centros penitenciarios[7]. El Estado delega en actores privados la ejecución del castigo (la rehabilitación ya no forma parte del resultado esperado). Es en este contexto donde hace su aparición la ultima generación de cárceles: las Supermax[8].
Si bien no existe una definición universal, las  supermax se caracterizan por ser cárceles basadas en la segregación/aislamiento del preso para facilitar su control, normalmente ejercido a distancia.Si bien t teóricamente este tipo de cárceles constituirían  último recurso para aquellos penados cuya peligrosidad para el resto de internos y personal penitenciario es tal que no puede mezclarse con el resto de la población reclusa, en la práctica la mayoría de presos en este tipo de instalación son aquellos con más dificultad de integración en el contexto carcelario como enfermos mentales [9]
Los abusos en los centros penitenciarios estadounidenses en general y la violación a derechos humanos fundamentales que supone el régimen de aislamiento en solitario inherente a las Supermax han sido objeto de múltiples denuncias, informes y expresiones de condena durante la última década[10]. La presión de academia y sociedad civil organizada condujeron a la creación en 2005 de la Comisión sobre  Seguridad y Abuso en las prisiones (CSAP) conformada por personalidades del ámbito judicial y legislativo que emitió un contundente informe denunciando el estado actual de las cárceles estadounidenses y la necesidad urgente de reformas. Adicionalmente la Corte Suprema en Sentencia Brwon vs Plata  emitida el  el 23 de mayo dictamino que las condiciones de hacinamiento en las cárceles californianas (algunos ejemplos gráficos[11]) eran tales que a violaciones de los derechos constitucionales de los penados[12].
Ejemplo de hacinamiento en la Carcel de California State, Los Angeles County. Los prisioneros duermen en el gimnasio de la carcel
Es en este contexto que estalla la revuelta, inicialmente con entre 50 y 100 internos  en el centro de Pelican Bay[13]  negándose a ingerir alimentos el 1ero de julio pero gradualmente extendiéndose a otros penales de California (entre 7 y 11), con actualmente cerca de dos millares  presos en huelga de hambre. Las reclamaciones de los huelguistas se resumen a cinco puntos:
1) Eliminar los castigos colectivos
2) La abolición de la política de delación y de modificar los criterios sobre  pertenencia a grupos organizados[14]
3) Cumplir con las recomendaciones de la CSAP con respecto aislamiento en solitario de larga duración
4) ) Proporcionar una alimentación adecuada;
5) Ampliar y ofrecer programas constructivos y privilegios para los internos  de duración indefinida SHU.

Las movilizaciones de los presos de Pelican Bay están siendo apoyadas en el exterior por un conjunto heterogéneo de organizaciones e individuos. Sin embargo se trata de un proceso complejo para conseguir atraer el apoyo y simpatía de la opinión pública al tratarse de una realidad incomoda. Una realidad, sin embargo, inherente al propio sistema y sociedad estadounidense: reflejo de sus contradicciones y prisioneros de sus miedos.

Actualizacion
Segun informaciones compartidas por l@s companer@s de Afilando nuestras Vidas, la huelga de hambre en Pelican Bay finalizo el 23 de julio. Las movilizaciones iniciadas contra las malas condiciones de vida en los centros penitenciarios en California continuan.Aqui la nota completa.




[1] Un ejemplo lo constituye el propio himno estadonidense que en su segunda estrofa proclama “Es la bandera estrellada! O que ondee largo tiempo/Sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes!”
[2] Segun datos del Departamento de Justicia, a finales de 2009, mas de 7,2 millones de estadounidenses estaban en la cárcel o bajo algún régimen de libertad vigilada, tal cifra constituiría  un 3.1% de la población adulta  total de Estados Unidos o uno de cada 32 ciudadn@s adult@s http://bjs.ojp.usdoj.gov/index.cfm?ty=tp&tid=11
[3] Cuyo inicio puede determinarse con la aprobacion bajo la Administracion Nixon de Comprehensive Drug Abuse Prevention and Control Act en 1970 y la creación de la Drug Enforcement Agency (DEA)  en 1973. Se calcula que, anualmente, un millón de ciudadan@s son encarcelados por delitos relacionados con narcóticos.
[4] El proceso genéricamente conocido como urban decay (decadencia/abandono) se caracteriza en Estados Unidos  por la salida de los centros urbanos de los residentes con más recursos y la progresiva degradación (solares vacios, edificios abandonados…) de los barrios afectados viéndose afectados por una dinámica de abandono por parte del Estado (falta de inversión, presencia institucional)  y la emergencia de patrones de conducta delincuencial así como contrapoderes simbólicos (bandas urbanas). En este sentido merece la pena mencionar los trabajos del sociólogo francés  Lois Wallaquant  sobre exclusión urbana, criminalización y cárcel especialmente en Chicago, Paris y Brasil. Uno de los pocos libros traducidos de Wallaquant, Las Carceles de la Miseria, es accesible aquí así como un articulo mas breve de su libro Castigar a los pobres http://sociology.berkeley.edu/faculty/wacquant/wacquant_pdf/CASTIGARPARIASURBANOS.pdf
[5] La situación de crisis se expresa en una sucesión de motines en centros penitenciarios estadounidenses: Mc Alester, Oklahoma (1973), Santa Fe, New Mexico (1980) cuyo origen común es la superpoblación de los centros penitenciarios entre otras razones hechas publicas por los portavoces de las revueltas.
[6] Especialmente destacable la aprobacion de la Anti-Drug Abuse Act of 1986 que no solo establece penas mínimas  obligatorias para delitos relacionados con drogas sino igualmente diferenciando de manera desproporcionada (una ratio 1 x100) las eventuales penas impuestas por posesión de cocaína en polvo o en forma cristalizada (crack), la de mayor uso entre la comunidad afroestadounidense.
[7] Elconcepto resulto polemico desde sus incios, tanto en terminus de delegacion de autoridad como de eventuales ahorros para el erario public . La Congressional Audit Office (GAO) elaboro un primer informe en 1991 que establecia los principales puntos:  Private prisons: Cost saving and BOP´s staturory Authority need to be resolved en http://archive.gao.gov/d21t9/143337.pdf
[8]  El hyperlink es una referencia esencialmente legal-institucional. Una buena pagina con material periodístico, académico y activista sobre este tipo de cárcel es la pagina www.supermaxed.com
[9]  Ver el informe Cold Storage sobre las condiciones en carceles de maxima seguridad en Indiana preparado por HRW en 1997
[10] Hellhole. Is solitary confinement torture? ” un artículo aparecido en la revista New Yorker en Marzo de 2009, describe varios casos de prisioneros que tras largos periodos de detención en régimen de aislamiento mostraban simptomas de graves desequilibrios psicológicos Ve http://www.newyorker.com/reporting/2009/03/30/090330fa_fact_gawande

[11]Un ejemplo de las condiciones en el California State Prison, Los Angeles CountySe pueden ver en   http://www.latimes.com/news/local/la-me-courts-prisons13-pictures,0,3040424.photogallery

[12] Se puede accede a la argumentacion de la decision de la Corte en http://www.supremecourt.gov/opinions/10pdf/09-1233.pdf
[13]  The economist, Julio 14 2011 “California's criminal law So bad, it could get better” http://www.economist.com/node/18958675?story_id=18958675&fsrc=rss
[14] Se trata de un requisite obligatorio para salir del regimen de aislamiento en solitario, delatar a otros miembros del grupo al que se pertenece y ser capaz  de establecer que se ha abandonado el grupo. Sin embargo cuando el penado deja el régimen de aislamiento y se reintegra a la población carcelaria es suscpetible de sufrir las represalias de sus antiguos compañeros por la delación.

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